viernes, 11 de febrero de 2011

Máscara Original.

No sé por donde comenzar ya que no estoy seguro de que mi historia tengo un comienzo específico. Creo que me perdí del comienzo porque a donde mire solo me encuentro en el nudo de mi historia, batallando peleas con las que nunca pensé en encontrarme. Peleando por motivos que creí nunca serían dignos de levantar mi voz y gritarle al mundo que no ha sido suficiente el dolor que me ha caído en los hombros, para decirle a quien sea que me esté mirando desde arriba que lo logré, que seguiré adelante y que mis caminos aun no han sido bloqueados, por lo menos no con éxito.

En algún momento he llegado a sentirme cómo la burla de todo mi entorno, el bufón de más de un disque Rey y el payaso de exitosos circos. No pienso como nadie que me aplaude porque mi show no lo monto a la espera de aplausos. No creo que algún payaso quiera aplausos, cuando lo que necesita son abrazos, una mano para sostener y unos ojos en los que pueda creer. No pienso que un payaso sea feliz si su manera de sobrevivir es haciendo feliz a alguien más. No creo que un bufón se divierta viendo como su Rey se deleita con manjares que el en su miserable vida nunca llegará a probar. Eso es en lo que creo yo, en la miseria de los enmascarados y dóciles marginados. En algún momento su mirada se plasma en algún punto del horizonte, en un punto tan lejano como lo lejanos que están sus sueños. Un punto donde está su amada, donde sus hijos corren y juegan en un jardín de espectaculares rosales similares a los que el diariamente arregla, siempre fijando su vista en un horizonte utópico donde sus sueños bailan con sus realidades en un irónico vals que le recuerda que su vida es un espectáculo, se vive, se siente, se actúa y eso simplemente es lo que es, una obra montada para otorgar felicidades ajenas. Sonrisas que el no siente, risas que el no exclama. Lagrimas de risa, no de estas que te derriten el corazón.

Cómo el soñador e iluso bufón, estoy todo el tiempo merodeando entre mentes ajenas, examinando ojos ajenos a los míos y sacando conclusiones de palabras que nunca me corresponden a mi decir, solo examinar, observar, escuchar y tragarme toda opinión al respecto. No suelo hablar de mis sueños porque no son muy lógicos, sé que no tengo el valor para conquistar más de uno, miedo me sobra. Tengo más de un sueño, ¿quien no?, tengo más de una ilusión en la cual diariamente deposito cada fibra creyente en mi, no son muchas. Suelo dejar caer mis pasiones por el camino en el que voy. Caen, ruedan y se quedan estéticas en algún punto en el cual yo no me percaté y simplemente una parte de mi apasionado corazón se fue con el viento, se lo tragó la tierra y lo habrán devorado carroñeros de esos que abundan mientras caminas. No pienso mirar atrás porque lo único que encontraré son huesos roídos y sueños mohosos en los cuales no puedo creer por más que quiera. Hay cosas que es mejor dejárselas al viento, a merced de la naturaleza, a merced de lluvias torrenciales que con suerte laven y purifiquen ese pecado cancerígeno que consumió cada uno de mis deseos de antaño. No miro atrás porque simplemente no me permito otra visión que no sea la que tengo en frente, desconocida e intrigante, pero prefiero decaer ante lo que no conozco que hacerlo una vez más por motivos en los que ya tengo un doctorado y un historial interminable de experiencias y lecciones que tal vez no supe aplicar y que ahora solo hacen un bulto tan gigante que solo pueden empujarme hacía ese frente desconocido en el que deposito la confianza que puede que ni tenga. Camino hacía adelante esperando encontrarme en el camino. O ¿Porque no? Encontrarte a ti desconocido. No sé, el pasado me está empujando, mis pasos me siguen como ladrón en la noche, lo único que hago es correr de ellos porque no dejaré que me roben lo poco que tengo, sea lo que sea.

Mirando a los ojos de los demás es cuando me pregunto cuanto dolor guardan sus miradas. Suelo hacerlo todo el tiempo, examino unos ojos esperando encontrar un resumen meticuloso de la vida de a quien estoy mirando, a veces siento que lo logro, otras veces obtengo más de lo que busco o simplemente me encuentro con un par de ojos inexpresivos que me dicen a gritos que debo alejarme, que no force las miradas, que no continúe la búsqueda a menos de que quiera encontrar dolor y pasiones que no llegaré a manejar. Todo tiene sentido cuando son mis ojos los que veo, esos que dicen que estoy cansado pero que en un tono más alto me recuerdan que estoy trazando las lineas correctas, que estoy peleando las batallas que son y dejando de lado todo aquello que quiera oxidar eso que yo mantengo brillante e impecable con cada uno de mis pasos. Nada más sublime que el momento en el que te das cuenta de que no te das por vencido y que en vez de cambiar drasticamente tu forma de actuar simplemente mantienes eso que te hace único y sigues caminando esperando que alguien en el camino logre tolerar todo el brillo que irradia cada una de tus palabras, de las melodías que cantan cada uno de tus pensamientos y los pasos que sin ser gigante ni fuerte te hacen avanzar con una imagen hercúlea que tal vez solo tu logras reconocer. No importa lo que hagas, como lo hagas o por quien o que lo hagas, hazlo y ya.

A veces por encontrarnos con alguien más llegamos a tomar rutas equivocadas, cogemos atajos que no debemos y saltamos obstáculos que tal vez no debimos saltar sino hasta un momento determinado. Saltamos y saltamos obstáculos que tal vez merecían de más atención, merecían que nos detuviéramos a observarlos, palparlos y entenderlos de forma que al momento de realizar el gran salto supiéramos la forma exacta de hacerlo, el por qué de hacerlo, la esencia en el movimiento que hicimos con respecto al obstáculo enfrentado. La técnica y el porque de las cosas siempre nos darán una enseñanza, no podemos ir por la vida saltando obstáculos que tal vez no debemos ni siquiera encontrar en el camino, simplemente los debemos ignorar porque posiblemente no eres tu al que le corresponde dar ese salto ni superar cierta problemática que no es la tuya. Ahí es donde nos equivocamos, ahí es donde tanto el más bufón cómo el mas sabio se pierde. Todo reto lo vemos personal, todo problema lo queremos solucionar y cualquier mundo distinto lo queremos transformar en nuestro propio. No debemos encasillarnos en salir adelante cuando 'adelante' signifique acompañado. Adelante vas solo, atrás siempre estás acompañado y al lado siempre tienes en quien o en que confiar, casi siempre es un 'que' y no un 'quien', pero funciona.

No debemos preocuparnos por el comienzo de las cosas, donde comienzan siempre suelen terminar entonces el comienzo lo conocerás cuando todo camino termine, por ahora lo único que se debe hacer es seguir adelante porque atrás solo encuentras los miedos que no te dejan seguir y que te detienes a mirar horrorizado mientras estos mismos apuñalan tu espalda, te amordazan y atan piernas y pies. A veces en la vida se es bufón, te sientes payaso pero te crees Rey. Otras veces eres un soñador, eres un Romeo y te sientes cómo un Sancho. A veces eres tierra profunda a veces solo vas por el aire mientras quemas con tu fuego el agua que siempre quiere apagar tus sueños. A veces no eres nada y ahí es cuando se tiene más miedo, solo eres miedo. A veces sientes mucho y temes de la misma forma porque no hay peor forma de sentir que cuando sientes que cada poro de tu cuerpo está emanando un sentimiento diferente. Todo lo diferente te atrae así como te repele de formas que desconoces, te atrae un sentimiento engatusador que sabes que debes evitar, te repele la sencillez de lo que tienes en frente pero al mismo tiempo te hala de forma tal que estás atado sin saberlo al deseo de conocer el significado específico de alguna cosa sabiendo perfectamente que la verdad es tan relativa, como efímera y mentirosa aun siendo verdad. Ser vulnerable nunca ha sido un problema, ser vulnerable a un miedo es ser vulnerable a quien eres, si no sabes quien eres entonces debes tener más miedo aún, si estás buscando resolver ese interrogante entonces debes conocer tanto lo que conoces a ciencia cierta sobre quien eres y lo que desconoces que a donde supuestamente no estamos dirigiendo. Los miedos siempre serán una buena base para conocer quienes somos, lo valiente que eres lo definen tus miedos, no las acciones que realices en pro de simplemente 'ser valiente'. Nada como tener un miedo al cual enfrentarse, creo que eso le da sentido a las cosas que hacemos, vivir sin miedo no tiene sentido a veces, vivir sin miedo debe ser increíblemente fácil y todos sabemos así no lo aceptemos que una vida fácil no es la que queremos, no del todo. Hay que tenerlo todo para saber que es perderlo todo. Hay que vivir aterrado por más miedo que nos de. Hay que darle el frente a unas cosas así nos den la espalda. Nunca conocerás el mundo ni sus realidades si nunca lo miras a la cara.

De sueños nos bañamos diariamente, de ilusiones nos alimentamos y por carroña nos acabamos. Hay que saber ser alimento, alimentar a buenas bocas y dejar morir todo lo que deba morir sin piedad alguna. No toda la vida se tiene comida para las bocas que no saben degustar y saborear la infinidad en tus palabras. Seas bufón, seas soñador, Rey, mártir, enamorado o ermitaño, todo lo que ves lo hacen tus ojos, la vista no cambia, el angulo de visión lo dan tus ojos, los colores los ves tu, la verdad la creas tu de manera que te empuje hacía cualquiera que sea tu destino. La verdad en tus ojos siempre está. La forma de ver simplemente cambia al momento de darle prioridad a sueños que no son los tuyos, nos solemos equivocar de esa forma, solemos dar pasos que no debemos dar, saltos a los que solo debiste darles impulso pero que nunca tuviste que realizar por alguien más o por perseguir un sueño que no es el tuyo o simplemente no hace parte de tu plan, de tu camino y es simplemente algo más que se nos cae de las manos, se mohosea y se lo comen buitres que sobrevuelan sobre cada pedazo de tu ser que por malo que sea vale oro. Eres una Mina si sabes cómo explotarte, eres un Mar si sabes controlar tus olas, eres Sol si sabes donde posar tus rayos. No eres nada si así lo quisiste. No eres bufón, no eres Rey, eres cada día una ruleta rusa del destino, pero está en ti saber como rodar en ella, eres el Siete de la suerte si sabes sumar correctamente, el Ying si sabes que el Yang no es cualquiera. Eres Leyenda si sabes destruir mitos. No eres quien fuiste porque quien fuiste solo quiso ahogar a quien quieres ser.

lunes, 31 de enero de 2011

Nunca diré Adiós.


Dices adiós, que agallas tienes, que coraje para dejarme sabiendo que nunca te podrás ir por lejos que estés a mi lado. No puedo ver otra solución a esto más que dejarte ir ahora que tu fácilmente me dejaste ir a mi. No veo otra salida, si tu tomaste la primera que viste yo bien puedo tomar la decisión de dejarte, de tomar una mejor decisión y dejar atrás eso que nunca quisiste para ti pero que yo lo único que hice fue planear para nosotros. De repente creo en otro mundo, es decir, nuestro mundo fue perfecto en el más mínimo aspecto. Fue todo lo que pudo pedir alguien quien no pide mucho. Fue lo más neutral en mi vida, lo más puro y sincero, pero cómo todo en la vida tiene su final. Una parte emocionante, un nudo con el desenlace más que obvio. Cómo una buena canción, tiene un crescendo que nos hace sentir que de un momento a otro nuestro corazón saldrá expedido por nuestra boca y teniéndolo en nuestras manos se lo daremos a ese que parece ser el mejor postor, el mejor guardián, ya sabes, el que finja mejor. Después de este momento mágico, viene una calma repentina, un silencio que si algo hace es plantar la intriga en nuestras mentes, nos deja mudos, inmóviles, correr no es una opción porque ni siquiera podrás hacerlo, solo esperas a lo peor, y cuando lo peor es nada, tu no eres nada.

De un momento a otro despierto con la sensación de haber vivido en una burbuja por un tiempo para mi impresión muy corto a pesar de lo largo, muy fugaz a comparación de lo estático que fue. Me gusta despertar, al igual que me gustó sentir, todavía lo siento. Y siento que en un momento determinado volveré a dormir y a caer en ese círculo extraño en el que me vi metido, del que no quise salir y al que, confieso, quiero volver. Alguna vez dije que no soy de los que toma riesgos, evadía cada sentimiento que pudiera sentir, evadía cada sonrisa que me pudieran ofrecer y por un tiempo no hubo minuto, hora, ni segundo en la cual yo pensara en que mi vida dependiera algún día de algo tan humano como lo es sentir. Sé dice que no sentir llega a ser una cualidad, lo es. No sentir nos cierra tantas puertas cómo las que nos abre, pero al abrirse ciertas puertas con el corazón vació lo único que encontramos son depredadores hambrientos, trampas ocultas, miedos del pasado, fantasmas de lo que fue y no volverá. Así fue cómo aprendí, abriendo puertas equivocadas, cantando a Lunas regaladas mil veces, pintando en lienzos baratos, escribiendo con tinta invisible. Así se aprende y así se sigue adelante.

"Las manos que dicen adiós son pájaros que van muriendo lentamente..."

Mario Quintana


Nadie está protegido contra un adiós. Nadie por más preparado puede estar listo para dejar que algo se vaya de nuestras vidas, no así de rápido, no así de fácil, no así porque si. Eso es un defecto terrible en nosotros los humanos, nos apegamos tanto a algo que en el momento de decir adiós no sabemos manejarlo, por eso es que chocan nuestra emociones, por eso es que batallamos en nuestra cabeza días, meses y hasta años con algo que no supimos controlar. Por eso es que escribimos al viento, por eso es que amamos cierta parte nuestra donde somos personas inimaginables, oscuras y siniestras, pero honestas con nuestro mal que aunque muchos lo nieguen, ahí está, latiendo en tu corazón abandonado, peleando por salir. No pueden negar que la rabia es el sentimiento más difícil de controlar después de despegarnos de algo. Cuando decimos adiós lo decimos sin pensarlo, lo decimos porque es lo mejor, pero nunca lo decimos en serio, no si eso de lo que nos despedimos fue algo que encontró nuestra vida y que hizo que esta vida sintiera, retuviera, mantuviera y amara. No es fácil, no es justo tampoco, pero la vida nunca lo será, siempre habrán injusticias, caminando por la calle un día normal seguramente se les acabarán los dedos de pies y manos para contar los desequilibrios que se pueden llegar a ver en un simple viaje de 30 minutos. La vida nunca será lo suficientemente mala hasta que empiezas a comparar, nunca lo hagas. Nunca hagas paralelos, sean los que sean, algo saldrá mal.

"Se despidieron y en el adiós ya estaba la bienvenida."

Mario Benedetti


Me dices Adiós. Bueno, hay partes en tu adiós que no entiendo. La palabra la entiendo, el sentimiento lo conozco, la mirada es lo que me perturba. ¿Cómo puedes decir adiós si tus ojos gritan que te sostenga y nunca te deje ir? Cómo puedes siquiera contemplar una respuesta a tus palabras cuando lo único que puede salir de mi boca es un lamento sordo, cómo puedo decir adiós si mi cuerpo te está diciendo que nunca te vayas. No puedo ni pensar en decirle adiós a algo que lo único que me da es bienvenidas, simplemente no lo entiendo. No voy a batallar guerras donde sé que perderé, no por ser débil, no por dejarte ganar, no por ser condescendiente con tus palabras, es simplemente algo que nunca haré porque nada de lo que diga te destruirá, nada de lo que haga te cambiará por que no hay nada que yo quiera hacer, decir o hacerte entender para que lo que eres, lo que fuiste y lo que serás, cambie. Dime adiós las veces que quieras, dilo en cualquiera dialecto, lengua, lenguaje, sonido o ademan que puedas, te lo responderé cómo solo yo sé responder, quedándome donde estoy, peleando por lo que creo, creyendo en mis batallas, perdiendo el tiempo... el que solo a ti te pertenece.

Nunca diré adiós, cuando lo diga no me creas. Nunca diré que te deseo lo mejor porque no quiero que lo mejor no esté a mi lado, nunca me oirás decir esas mentiras que se dicen los enamorados, nunca diré que te bajaré una estrella, nunca mi amor te llevará a la Luna y no pintaré el cielo de otro color. Pero demonios, como te amaré! De una forma lógica, de una forma humana, de una forma poética y aterrizada. Cruel y tajante. Sencilla pero sincera hasta el ultimo aliento. Así amo yo, en el suelo, contigo en el más bajo de los mundos, ahí estamos, ahí nos quedamos y ahí nos amamos. No digas adiós sin haberme dado la bienvenida. No digas 'te quiero' sin saber que es lo que quieres, nunca digas adiós sin conocer primero de que te estás despidiendo.

"Tú sueñas, ay, tú duermes, tú conoces el día; tú me dices adiós y adiós es 'nunca'."

Armando Uribe Arce





sábado, 22 de enero de 2011

Bienvenidos sean los ímpetus.

Cuando algo te golpea normalmente quedas atontado y preguntándote no solo que fue lo que te golpeó si no también el motivo, la fuerza y la intensidad con que se dio el golpe. Cuando sientes ese cambio abrupto en tu vida y no sabes el motivo, cuando tienes que enfrentar ciertas mutaciones en tu cotidianidad, en tus pensamientos y sentimientos. Cuando de alguna forma tus sentimientos y tu vida se van mimetizando aun cuando le juraste a mil Lunas que ese sentimiento no volvería. Le juraste al cielo que un nuevo día no conllevaría nuevos sentimientos, no traería consigo nada a lo que te pudieras aferrar, nada a lo que pudieras decirle un 'te amo' ni nada que trajera ráfagas de experiencias internas nuevas y desconocidas.

Cuando algo te golpea sin avisar siempre te preguntarás las intenciones del golpe, las consecuencias y el efecto que ese golpe tendrá en tu vida. A veces te duele, a veces te hace sonreír y cambia totalmente tu forma de pensar y de ver aspectos de la vida que en otra estancia ni querías volver a contemplar. A veces es bueno seguir tu intuición, seguir tus instintos y colgarte de los brazos de una ilusión que te puede estar sonriendo. Pero debes tener en cuenta que la vida también tiene su mascaras, tiene su doble y hasta triple cara. Así como un día te sonríe al otro día te está demostrando que tu desconfianza nunca fue mal infundada, que tu corazón si es un juguete, pero que no todas las personas juegan con el, algunos son coleccionistas de sentimientos, de miradas y palabras inspiradoras, algunos lo aprecian tanto que nunca lo usan, no lo maltratan ni le dan un uso indebido. Si lo dañan lo arreglan esforzándose al máximo. Eso hacen quienes aprecian un juguete tan común como el corazón de alguien más.

La otra cara de la vida es a la que te aferras con una venda en los ojos. Le crees a la vida cada palabra que te haga feliz, le crees al cielo estando despejado o totalmente nublado, tiene excusas para cada estado. Todo tiene una explicación y tu le ves la mejor cara. Todo tiene sentido y si no lo tiene se lo inventas o lo dejas como algo 'sin sentido' porque para ti es simplemente... algo. Esta cara nueva es una cara que honestamente hallas desconocida ante tus ojos, ante tu mente y ante quien creías ser. Te sientes ajeno al sentimiento pero a la vez lo quieres hacer tan tuyo como te sea posible, tan conocido como la persona desalmada que creías conocer. Este sentimiento no te permite ver más allá de las razones que tienes a tu mano para ser feliz, es un sentimiento que en realidad de aferras porque sabes que así es cómo se debe sentir SENTIR de verdad. Sabes que estás metiendo tu vida en un agujero desconocido pero que de agujero no tiene nada, es una salida si lo vez de otro modo. Te metes a fondo en algo que te hace feliz que de un momento a otro ya desconoces a la persona que solías ser, eres feliz siendo como eres pero de un modo u otro sabes que esta felicidad como muchas cosas en la vida, no se sostiene sola, no depende solo de ti por más fuerte que seas. Tu felicidad es un patrimonio entre ti mismo y el mundo que elegiste que fuera el apropiado para acompañarte en este compromiso que de un modo u otro nunca podremos adoptar solos, el compromiso de ser feliz y de vivir la vida. Es bastante complejo hacerlo, pero si lo logramos creo que es el mejor sentimiento que podremos tener en la vida.

Muchas veces nos dicen que nos arriesguemos, que demos en un momento todas nuestras miradas y palabras bonitas a esa persona que sentimos que las sabrá entender y valorar. Muchas veces se burlan de nosotros, nos dicen cobardes, con toda la razón del mundo. Otras veces nos lanzamos, nos arriesgamos como nunca lo habíamos hecho y ahí es el momento en el que sabemos que tanto valemos, que tanto aguantamos y que bajo es el precio que los demás ven en quien eres y lo que tienes para darle al mundo. En ese momento somos vulnerables a cualquier cantidad de nuevos sentimientos. Somos propensos a perderlo todo, todo lo que llegamos a recuperar en sentimientos se va por un barranco si en el momento en que te lanzaste lo hiciste con un paracaídas ajeno a ti pero en el que confiabas, lo hiciste con los ojos cerrados porque una caída con los ojos abiertos asusta más, lo hiciste sin preguntas, porque a veces ni siquiera se necesitan palabras para darle a entender al mundo que te estas jugando la vida en sentimientos. Que te lanzaste, el paracaídas no abrió, el viento no te ayudo, el suelo más duro no pudo estar, la sangre en un punto más caliente no herviría, todo tuvo su cúspide.. y tu con los ojos cerrados. Estando en el piso, en el estado que sea, ese es el momento más débil de tu existencia, ahí lo diste todo, ahí llegó todo. Y de alguna manera de las arreglas para quedarte ahí entumecido sin saber que hacer. Así durarás el tiempo que necesites, hasta que el suelo te levante, el aire te vuelva a tocar y sientas, una vez más, que vale la pena volver a intentar con el paracaídas.

Toda cosa que te golpee, con la intensidad que sea, de la manera que sea, con el cariño o furia en ella, todo es bienvenido, porque un golpe es un aviso, es una alarma o una bienvenida. Es un saludo o una despedida, pero un golpe es un golpe, no te niegues las caídas, no te niegues los rechazos, no te niegues el ser débil por cinco minutos, ni ser valiente por toda una vida, no te niegues a sentir ni a arriesgarte, lo que hagas hazlo con cautela, pero ten en cuenta que dejar de hacerlo sería un golpe a ti mismo y ya bastante tenemos con el mundo en nuestra espalda.

Bienvenido seas.

miércoles, 12 de enero de 2011

El impulso más difícil del día.

Todos los días cambiamos un poco. Todos los días encontramos un propósito nuevo para seguir caminando. No les pasa muy a menudo que es hora de levantarse pero simplemente no quieren? No por sueño, no por que no deban, si no porque simplemente no quieren? Quieren que la vida pase frente a la ventana y que de alguna forma todo lo que conoces se esfume y que mágicamente tengamos una nueva vida solo por el hecho de ignorar la actual. Eso me pasa creo que diariamente, encontrarle significado a la vida ha sido la mayor preocupación de filósofos durante el tiempo, darle sentido al porque de nuestra existencia es el porque de largas charlas entre amigos, necesitamos saber realmente esto? Es decir, desde tiempos atrás nos hemos preocupado por saberlo y al parecer lo que hacemos es dejar de disfrutar de la vida solo por querer entenderla. La vida debería ser fácil, como muchas cosas en ella. La vida debería haber sido diseñada para vivirla en paz, con nuestros semejantes de una forma tranquila y sin todos los problemas que vivimos diariamente. Pero nada de esto es así, la vida es una balanza desequilibrada para la mayoría, la vida en si por si sola está mal medida, está mal gastada. La injusticia que vivimos diariamente nos hace preguntarnos constantemente si este es el mundo en el que queremos vivir, y si no es este entonces que estamos haciendo para cambiarlo así sea un poco. Por lo menos yo no estoy haciendo nada, escondo mis opiniones a través de una pantalla y critico y critico a la sociedad sin hacer algo palpable al respecto. Obviamente es fácil ser como yo teniéndolo prácticamente todo, es decir, no lo tengo todo pero no me falta nada. Lo que creo que me falta son solo caprichos y banalidades efímeras que con el tiempo no me harán la persona que creo ser o que quiero ser en un futuro.

Es casi imposible hacer que la vida funcione de la forma en que lo deseamos, es decir, que persona en realidad cumple sus sueños? No el sueño de ser un magnate y tener mucho dinero si no el sueño real, el inocente, del que hacíamos burla cuando eramos pequeños, ese de ser astronauta, bombero, policía y hasta Superman. Creo que hoy en día nadie es lo que alguna vez quiso ser, ahora todos nos acoplamos a 'lo que mas de', 'lo que esté de moda', 'lo que me toque', 'pa' lo que me alcance'. El mundo no debería engranar de esta manera, pero al parecer es la única forma porque de todas formas aceptemoslo, se necesita tanto gente abajo como gente arriba. Suena horrible, pero es cierto, todo es cuestión de jerarquías y ya con el tiempo no se puede luchar. La sociedad nos ha impuesto tantas cosas con el paso de los años que ya ni sabemos como amotinar las injusticias, nos han impuesto valores predeterminados en la cabeza los cuales seguimos porque así creemos que se debe vivir.

Vivir diariamente para muchas personas es cuestión de valientes, es salir de una cama humeda, caminar con un desayuno mediocre en el estomago y molerse la espalda todo el día para poder llegar con una bolsa de pan y si tiene suerte algo de café. Porque además, los trabajos pesados no son bien remunerados, entre más se explote, menos pagan, supongo que es una cuestión de apariencia y de adiestramiento de masas poco beneficiadas. Si, adiestramiento, porque acá se trata a la gente así. Y así se levanta cada quien, todos los días con algo en la cabeza, pensando en alguna deuda y en como pagarla, pensando en clientes, en pedidos, en números y números. No mucha gente quiere molestarse por madrugar pero a ver el amanecer, madrugar a sentir el frío de la mañana que es como una buena orquesta, sabes que en algún momento, a pesar del silencio, se viene el estruendo del amanecer y todo lo que abarca este.

"Enjoying life should be of much greater concern than understanding it." No recuerdo de quien es la frase, creo que de Mahatma Gandhi. Pero en ella se resume lo que quiero decir. Tampoco es que vayamos por la vida viviendo y ya, de esta forma seremos arrastrados a conveniencia de alguien más. Vivir la vida significa saber de que consiste, cuales son las cosas buenas y las malas, saber reconocer que cosas buenas vienen disfrazadas y que cosas malas vienen maquilladas. Vivir la vida no debería preocuparnos, pero no debemos dejar pasar por alto que la vida es una sola y que si la desperdiciamos al antojo de alguien más entonces no la vivimos como debemos, si no como se nos dijo desde un principio, siguiendo un patrón que solo nos llevará a ser uno más, haciendo lo que hacen... los demás.

Puede que levantarse la mayoría de los días sea difícil, que la felicidad no sea vea cerca en ningún lado. Pero el mundo, el mundo por si solo, sin el efecto humano, es un mundo maravilloso de por si, eso debería ser una motivación, vivir en medio de la mejor obra de Dios, la naturaleza y lo que ella contiene. Si no eres un adicto a esto entonces sonríe por alguien más, por un pariente o alguien que ocupe tu mente y te haga pensar incoherencias, de esas bonitas que hacen que lata tu corazón más rápido. Piensa en la esperanza que depositas en ciertas cosas, en el deseo que sientes por algo. La vida está llena de motivaciones si no te fijas en resolver tus preocupaciones. Vivir es fácil, sobrevivir es lo difícil. Pero desde cuando las cosas buenas son fáciles?

lunes, 10 de enero de 2011

Cambios extraños.

Cambiar siempre resulta difícil. Cambiar implica muchas cosas, implica muchos factores y hasta muchas personas. Cambiar no siempre es bueno, transformar las cosas no siempre resulta tan sencillo como esperamos y ahí es cuando nos sentimos atrapados, sin una salida aparente simplemente nos hundimos más en quienes no queremos ser pero quienes simplemente somos y no sabemos como dejar de ser. Cambiar implica esfuerzos, implica dejar cosas atrás y aprender muchísimas cosas para así seguir adelante. Cambiar a veces es una acción de odio que simplemente necesitamos llevar acabo para sentirnos bien en un momento determinado. Necesitamos cambiar de sentimientos para evadir otros que nunca parecieron ayudarnos, necesitamos cambiar de vida porque la que llevamos no parece entregarnos lo que creemos merecer, necesitamos un empujón que casi siempre resulta ser drástico pero que en la mayoría de los casos simplemente nos encamina a lo que puede o no ser el destino que esperamos.

Cambiar a veces ni siquiera es una decisión que nosotros mismos tomamos, los cambios a veces simplemente se dan por si solos y por eso es que al encontrarnos con esa nueva persona nos confundimos y comenzamos a interrogarnos acerca del momento en el que todo empezó a ser diferente, en el momento en el que algunas palabras comenzaron a perder significado y otras pasaron a convertirse en nuestra propia Biblia. Es difícil mirar al espejo y que de un día a otro el reflejo que vemos no sea el que alguna vez amamos y quisimos conservar. Un día cualquiera te encuentras con un extraño con los ojos vacíos en el espejo, mirándote y recordándote que lo que fuiste difícilmente volverá a ser y lo que serás no puede ser nada bueno si quien te lo dice es un reflejo que ves, que sabes que eres tu pero que simplemente desconoces y aceptas. Un reflejo que no conoces no es tu reflejo y nunca lo será hasta que encuentres en los ojos de este los ojos de quien fuiste alguna vez y que por algún error cometido, por alguna decisión mal tomada dejaste ir. Lo dejaste ir y con el dejaste que cualidades maravillosas se fueran volando con las ráfagas de viento que creíste que te darían alas pero que al final solo arrancaron de ti cualquier fibra e intención de volar que alguna vez pudiste tener.

Cambiar significa muchas cosas, cambiar significa perderte o encontrarte, amar u odiar, vivir u olvidar. Significa perder o ganar el juego que se está dando en tu vida. Significa tomar decisiones y aceptar que si no te reconoces en el espejo es porque no has tenido el valor ni las agallas de luchar por ser el que solía haber en ese reflejo. Porque cambiar significa tomar riesgos, significa amar cosas nuevas, odiar también, pero si tu camino es el que cualquiera con un buen corazón puede desear entonces en ti está tomar la decisión de salir al mundo y darle una buena patada por no ser lo que quieres. Lo que si es el mundo es algo que tu puedes cambiar, porque si el mundo te cambio una vez y te hizo daño entonces ahora es momento de que tu cambies tu mundo de la forma en que quieras, porque si no lo haces en algún momento cambiarás tanto que te perderás en el camino y cuando veas tu reflejo verás solo arrepentimientos, odios, venganza y años de tiempo perdido.

Cambiar es arriesgado, muchas veces da miedo y probablemente enfrentar cambios es de las fobias más temidas. Pero cambiar es necesario si te das cuenta de que ya has cambiado demasiado a tal punto de que sea ya la hora de volver a cambiar y hacer las cosas bien. Cambiar es avanzar si cuando cambias lo haces para bien. Si cambias para mal solo estas caminando para atrás, en arena movediza y con los ojos vendados, llorosos y futuramente arrepentidos.